Manifiesto de la AEPP y MARES por el Día Internacional de la Mujer

// Violencia Obstétrica
Con motivo de la celebración del 8M, desde la Asociación Española de psicología Perinatal y la Sociedad Marce Española para la Salud mental perinatal (MARES) unimos nuestras voces junto a la de todas y cada una de las mujeres que han luchado y siguen luchando por una igualdad real, así como todos sus aliados en la lucha por la defensa de los derechos humanos y entre ellas por una mejor salud mental perinatal, sexual y reproductiva.

El 8 de marzo es un día para exigir la igualdad de derechos para todas las mujeres y niñas, pero también una justicia que las respalde; porque aún hoy la igualdad real está muy lejos de alcanzarse, y las mujeres y niñas siguen viviendo en una situación en la cual  la igualdad real no existe, lejos de ello siguen existiendo leyes discriminatorios, la protección jurídica de mujeres y niñas es débil y la sociedad sigue realizando prácticas nocivas que las vulneran.

La salud mental perinatal no queda ajeno a ello pues seguimos sin contar con recursos suficientes para que las madres puedan conciliar y vivir su embarazo y maternidad de una forma emocionalmente sana; siguen viéndose sometidas a violencias en sus embarazos, partos y puerperios, violencias que pueden manifestarse en el ámbito de la pareja, social y también sanitario, como es el caso de la violencia obstétrica: una de las principales vulneraciones que sufren las mujeres y las adolescentes en su cuerpo y su bienestar emocional: la violencia obstétrica y ginecológica.

A pesar del creciente reconocimiento que recibe por instituciones y ámbitos sanitarios internacionales, nacionales o locales, destacamos sobre todo los escasos avances que hemos realizado en este año.

Entre las violencias que hay que denunciar este año se encuentran también las que están sufriendo las madres, familias y bebés en los Estados Unidos de Norteamérica debido a la persecución racista e inhumana de inmigrantes, incluidos madres embarazadas, padres de bebés ingresadas en NICUs y poblaciones vulnerables. Y queremos también destacar y honrar el trabajo de apoyo que miles de ciudadanas anónimas y organizaciones humanitarias están realizando en ese país.

Y, no podemos olvidar, si no que debemos destacar la violencia extrema que se ejerce sobre las mujeres, las adolescentes y las niñas a través de la guerra. No sólo con la eliminación física por los bombardeos o el hambre, sino por las consecuencias que conlleva en la  falta de cuidados mínimos maternos e infantiles, las violaciones sistemáticas como armas de guerra, o la destrucción intencionada de las estructuras sanitarias, incluidas las materno-infantiles, lo que pone en mayor peligro aún a las mujeres en el período perinatal, el de mayor vulnerabilidad.

Hoy volvemos a unir nuestras voces y alzarlas por todas las mujeres y niñas, por las madres y su salud mental, ya que es una cuestión de igualdad y de justicia poner el foco en el cuidado y protección de la maternidad y la salud mental perinatal.

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